Cada vez dejamos más que la IA se encargue de nuestras capacidades cognitivas: UNAM

Cada vez dejamos más que la IA se encargue de nuestras capacidades cognitivas: UNAM
Ingrid Silva
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28 marzo, 2026
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La inteligencia artificial (IA) puede ser deletérea; delegamos continuamente nuestras capacidades cognitivas, cuando lo más sagrado que tenemos los seres humanos es la creatividad, señalaron académicos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Cada vez dejamos más que la IA se encargue de nuestras capacidades cognitivas: UNAM

En la XIV Semana del Cerebro en Ciencias. La Paradoja de Prometeo: ¿Facilitadores del Mundo o atrofia del Genio?, Enrique Soto Astorga, profesor de la Facultad de Ciencias (FC), alertó que los trabajos complicados, como minar cobalto en el Congo, no han sido encargados a las máquinas, sino a las infancias, y en cambio sí se les delegan actividades que nos hacen humanos, como la cultura y el aprendizaje, y “eso es terrible”.

Hay que admitir que está en construcción un cambio generacional “tan grave que no vamos a saber qué pasó”. Hay un recambio cultural acelerado, y todo, opinó, “está perfectamente dirigido”.

“La gente habla de la inevitabilidad de la llegada de la IA para sustituirnos a todos, pero esos miedos no están fundados técnica, sino económica y políticamente”.

Hay un engrandecimiento del discurso de que ésta es la “tecnología inevitable” a la que todos debemos someternos en términos de vasallaje, pero no de las máquinas, sino de sus operadores, quienes saben que ellas son incompletas y que no pueden ser totalmente autónomas, ni autodeterminadas:

“Nos sentimos atrapados porque parece que la narrativa es la misma por todos lados y llegamos al punto donde la tecnología que nos rodea es el sistema de producción en el que vivimos, y parece que no hay escapatoria”.

Cada vez somos más dependientes de la tecnología…

En la mesa debate ¿Puede la inteligencia artificial convertirnos en cyborgs? Paola Hernández Chávez, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana, refirió que somos ‘organismos cibernéticos’ (cyb[ernetic] org[anism]) desde los años 90 porque en lo cotidiano utilizamos dispositivos electrónicos para subrogar nuestros procesos de memoria: ya no nos aprendemos números telefónicos o direcciones, y suplimos más capacidades cognitivas.

Cada vez somos más dependientes de la tecnología. Eso genera sentimientos de confianza excesiva y hasta extrema, como la que hoy tenemos en la IA, y también el temor infundado de que nos va a reemplazar, subrayó en el Aula Magna Leonila Vázquez.

Somos, calificó, la mejor “mercancía”, porque la IA extrae datos de nuestras preferencias, y después nos las vende en forma de presentación aleatoria, y “quienes se hacen más ricos son los señores tecnofeudales, mientras nosotros nos vamos desproveyendo paulatinamente de lo que de forma natural nos podría gustar si saliéramos a explorar el mundo”.

En todas las épocas hubo un lugar de resiliencia, usualmente ocupado por el arte y la creatividad. Hoy, no es que la IA nos “esté ganando”, sino que nosotros hemos decidido que “se cerró el changarro” de la creatividad. Por ello, no debemos desatender los procesos de generar recuerdos y memoria, ni tampoco olvidar que los refuerzos positivos que da la interacción social son fundamentales para la sobrevivencia, concluyó Hernández Chávez.

Marcos Rosetti Sciutto, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas, definió sus sentimientos hacia la IA como “mixtos”:

“Por un lado, me apoya en mis actividades académicas y docentes, y estoy muy impresionado con los resultados que he generado, pero también me preocupa”.

Concepto de cyborg se pone sobre la mesa

El concepto de cyborg es de un organismo mejorado química o físicamente, pero uno no puede evitar pensar quién es el que se beneficia de esa mejoría. Por ejemplo, hace semanas, recordó el científico, escuché a Sam Altman, cofundador de OpenAI, mencionar que para él lo ideal es que en el futuro la IA se venda como un servicio más, como la luz o el agua.

“La IA puede ser deletérea, al punto de dejar de pensar por uno mismo y delegar nuestras actividades cognitivas, las importantes al menos, es decir, las creativas, a una máquina”.

La quieren “vender” como que “es para ti”, que “tú vas a mejorar”, pero en realidad no crece la calidad de vida humana. “Al final se plantea un feudalismo digital que aterroriza”.

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Finalmente, en la inauguración, Luis Felipe Jiménez García, director de la FC, dijo que la Semana del Cerebro en Ciencias es ya una tradición, y su título es como un antídoto, para fortalecer la memoria, el razonamiento y la creatividad. Durante este encuentro se realizaron conferencias, visitas guiadas a laboratorios, actividades lúdicas y un concurso con el fin de reflexionar sobre el impacto de los avances tecnológicos en la salud cognitiva.

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