Innovación contra la psoriasis: avance científico choca con el rezago en el acceso en México

Innovación contra la psoriasis: avance científico choca con el rezago en el acceso en México
Ingrid Silva
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29 octubre, 2026
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Durante décadas, convivir con las formas más severas de psoriasis significaba resignarse a un ciclo interminable de cremas tópicas, sesiones de fototerapia y medicamentos tradicionales que ofrecían un alivio limitado.

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Innovación contra la psoriasis: avance científico choca con el rezago en el acceso en México

Sin embargo, en los últimos veinte años, la ciencia ha reescrito las reglas del juego. Gracias a un conocimiento más preciso de nuestro sistema inmunológico, hoy disponemos de terapias biológicas avanzadas, como los tratamientos dirigidos a bloquear de forma selectiva proteínas inflamatorias clave, entre ellas la interleucina 23 (IL-23), que ofrecen un control clínico sin precedentes, combinando una alta eficacia con un perfil de seguridad superior.

A pesar de esta revolución médica, el panorama actual revela una brecha preocupante entre la innovación disponible y la realidad de los pacientes. A nivel global, entre el 40% y el 60% de las personas no logran un control adecuado de su condición. En México, la situación es aún más desafiante: apenas un 14% de los pacientes accede a estas terapias biológicas de vanguardia, mientras una gran mayoría permanece atrapada durante años en tratamientos convencionales obsoletos.

“En Johnson & Johnson seguimos invirtiendo en innovación porque creemos que los avances científicos nos permitirán entrar en una nueva era en el manejo de la psoriasis, con el desarrollo de opciones terapéuticas que combinen eficacia, seguridad y conveniencia…” — Dr. Leandro Aldunate, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson México.

Un impacto que va más allá de lo visible

La psoriasis es una compleja enfermedad crónica inmunomediada que impacta a más de 125 millones de personas en el planeta. En México, la Fundación Mexicana para la Dermatología A.C. estima que afecta a unos 2.5 millones de mexicanos, de los cuales entre el 25% y el 30% enfrentan cuadros de moderados a severos.

Más allá de la inflamación persistente y la descamación característica de la piel, la enfermedad golpea profundamente el bienestar emocional, el descanso, la vida social y la salud mental. Además, un mal control de la inflamación crónica incrementa el riesgo de desarrollar comorbilidades graves, como la artritis psoriásica y complicaciones cardiovasculares.

La trampa de la gravedad: no todo se mide en centímetros

Uno de los mitos más frecuentes es asociar la gravedad de la psoriasis únicamente a la cantidad de piel afectada. Los especialistas advierten que la ubicación de las lesiones es un factor crítico.

Afectaciones en zonas altamente visibles o funcionalmente delicadas —como el rostro, las manos, los pies, la piel cabelluda o la región genital— deben considerarse automáticamente como manifestaciones de alta gravedad, incluso si la superficie corporal comprometida es reducida.

  • Reconocer el impacto real: Para la dermatóloga Dra. Esperanza Welsh, el verdadero reto es medir la enfermedad por lo que le quita a la vida del paciente y no conformarse con mejorías parciales.

  • Metas más ambiciosas: La disponibilidad histórica de nuevas herramientas terapéuticas permite a los médicos establecer objetivos exigentes, individualizar el abordaje y reevaluar constantemente a aquellos pacientes que llevan demasiado tiempo sin ver los resultados esperados.

El verdadero reto: cerrar la brecha de acceso y adherencia

En el marco del Día Mundial de la Psoriasis, la comunidad médica coincide en que la innovación científica por sí sola no basta. El verdadero desafío consiste en traducir estos avances en beneficios reales y accesibles para los pacientes con psoriasis en placas moderada a grave que son candidatos ideales para terapias sistémicas pero que aún no alcanzan las metas clínicas.

Para superar este obstáculo, los expertos señalan cuatro pilares fundamentales:

  1. Identificación temprana: Detectar a tiempo la verdadera magnitud y severidade del caso.

  2. Objetivos claros: Establecer metas terapéuticas desde el primer día de consulta.

  3. Reevaluación constante: Ajustar o cambiar el rumbo del tratamiento si la mejoría es limitada.

  4. Alianza médico-paciente: Involucrar activamente a la persona desde el inicio para potenciar su comprensión, compromiso y la adherencia a largo plazo al tratamiento.

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