¿La obesidad cambia la leche materna? UNAM responde

¿La obesidad cambia la leche materna? UNAM responde
Redacción Dirmedal
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9 agosto, 2026
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¿La obesidad cambia la leche materna? La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), responde.

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¿La obesidad cambia la leche materna? UNAM responde

Las primeras gotas de leche que reciben las personas recién nacidas hacen más que alimentarlas, pues ese líquido amarillento, conocido como calostro, concentra una gran cantidad de compuestos inmunológicos (como anticuerpos y células del sistema inmunológico materno) que protegen al bebé y ayudan al mejor desarrollo de su sistema de defensas.

Una investigación, encabezada por Marion Brunck, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, halló que la obesidad materna modifica parte de esos componentes inmunológicos, algo que influiría en la protección que reciben las y los lactantes en sus primeros días de vida.

Se trata de resultados preliminares que abren una nueva línea de estudio, pero que no significan que la lactancia deje de ser recomendable, independientemente del índice de masa corporal de la madre.

El calostro se produce durante los primeros cuatro o cinco días después del parto y es distinto a la leche materna madura:

“Es la primera secreción que produce la glándula mamaria a raíz de un embarazo y su composición es muy específica: tiene una alta concentración de compuestos inmunes, anticuerpos y células inmunes de la progenitora, y por eso se le dice ‘la primera vacuna’, pues a través del calostro la mamá transfiere al bebé su experiencia inmunológica (anticuerpos contra los patógenos que ha vencido en su vida)”.

Aunque desde hace años se sabía que la obesidad puede modificar algunos nutrientes y la microbiota de la leche materna, poco se conocía sobre su efecto en el sistema inmunológico presente en el calostro. Precisamente ahí se enfocó este trabajo.

Trabajo pionero en México

La investigación comenzó en 2022, en el Hospital Regional Materno Infantil de Nuevo León. El equipo reclutó a 37 mujeres que tenían de 24 a 48 horas de haber parido (21 con obesidad y 16 con un peso saludable, según el índice de masa corporal preconcepcional de las madres). De cada una obtuvieron muestras de sangre y de calostro para analizar sus células inmunológicas y la cantidad de anticuerpos presentes:

“Estamos agradecidas con quienes aceptaron participar, porque es un periodo muy vulnerable en la vida de una nueva mamá. Nos acercamos, junto con el equipo médico y enfermeras, para explicarles la relevancia del proyecto y ellas accedieron a contestar una encuesta de salud y a regalarnos una muestra de su calostro después de amamantar a sus bebés, y otra de su propia sangre periférica”.

En el laboratorio, el equipo analizó los linfocitos B (células encargadas de producir anticuerpos) mediante citometría de flujo, técnica que permite observar múltiples parámetros en una célula:

“Encontramos que en la leche materna hay un fenotipo especial de linfocito B no descrito antes y pensamos que éste podría participar en la remodelación de la glándula mamaria para transferir inmunidad a personas lactantes, o en algún proceso fisiológico relevante en dicho periodo efímero de la vida”.

El artículo científico describe este hallazgo como la primera caracterización de este tipo de subpoblaciones de linfocitos B en el calostro humano, un descubrimiento que ayuda a comprender mejor cómo funciona el sistema inmunológico de la leche materna.

Madres con obesidad presentaron menos anticuerpos de tipo IgA

Las madres con obesidad presentaron menos anticuerpos de tipo IgA y más IgG en el calostro. Los IgA ayudan principalmente a proteger las mucosas y favorecen el establecimiento de la microbiota intestinal, mientras que los IgG participan en la defensa contra infecciones:

“Encontramos que, en el calostro de mujeres con obesidad, hay un desbalance entre los dos tipos de anticuerpos. Ello no significa que la mamá no pase una protección a su bebé a través de la lactancia, sino que el cóctel de anticuerpos que transfiere es distinto”.

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Finalmente, el estudio también encontró que, en promedio, la concentración de células IgG presentes en el calostro de madres con obesidad tenía una concentración total de cerca de una vez y media mayor, mientras que los IgA eran menores respecto al grupo con peso saludable.

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