Riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) ya no espera a la vejez, alerta experto

Riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) ya no  espera a la vejez, alerta experto
Ingrid Silva
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8 julio, 2026
|
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Riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) ya no espera a la vejez, te contamos los detalles.

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Riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) ya no espera a la vejez, alerta experto

El accidente cerebrovascular se mantiene como una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundial, con un impacto profundo en la calidad de vida de quienes lo padecen.

De acuerdo con una investigación científica reciente, cerca del 60% de los pacientes que sufren un ACV desarrollan algún grado de discapacidad, lo que limita su capacidad para realizar actividades cotidianas y los vuelve dependientes de terceros.

Especialistas advierten que detrás de muchos de estos eventos existe un deterioro progresivo de la salud cardiovascular. Al respecto, el Dr. David Montalvo Castro, médico bariatra, explica que el estrechamiento de las arterias, provocado principalmente por la acumulación de grasa, reduce el paso de la sangre y eleva la presión arterial:

“Cuando el flujo se obstruye por completo, puede desencadenarse un infarto; y cuando un fragmento de grasa se desprende y bloquea una arteria, se produce una embolia, trombosis o tromboembolia, lo que puede derivar en un accidente cerebrovascular”.

Existen varios factores de riesgo para la aparición de un evento vascular cerebral o cardíaco, y pueden ser no modificables como el sexo y la edad, o modificables como el peso, los hábitos alimenticios y de sueño, la práctica de ejercicio físico y los niveles de glucosa y grasas en la sangre:

“En este contexto, la obesidad se consolida como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, ya que acelera el proceso de aterosclerosis, caracterizado por la obstrucción progresiva de las arterias y el aumento del riesgo de eventos cerebrovasculares y cardiacos”.

Otro dato que preocupa a los especialistas es el adelanto en la edad de presentación de los infartos. Mientras que anteriormente estos eventos se registraban con mayor frecuencia entre los 60 y 70 años, hoy se observan desde la cuarta década de la vida.

Además, cuanto más joven es el paciente, mayor suele ser la gravedad del evento, con consecuencias que pueden resultar incluso fatales.

Tener sobrepeso aumenta el riesgo de ictus en un 22%

Si una persona inicia con sobrepeso u obesidad desde la infancia sin resolverlo, al llegar a la edad adulta temprana el proceso de aterosclerosis llevará ya en promedio 10 años avanzando, reduciendo la luz (el calibre) de las arterias y favoreciendo el incremento de las cifras de presión arterial y la aparición de insuficiencia cardíaca.

Tener sobrepeso aumenta el riesgo de ictus en un 22%, mientras que la obesidad lo eleva hasta en un 64%. Al ser modificable, el control del peso reduce drásticamente estas probabilidades:

“Este panorama refuerza la urgencia de fortalecer la prevención, el control del peso, la detección temprana de factores de riesgo y la atención integral de la salud cardiovascular, con el objetivo de reducir la incidencia de accidentes cerebrovasculares y sus secuelas a largo plazo”.

El especialista menciona que el impacto del accidente cerebrovascular no termina con la supervivencia.

Una proporción significativa de los pacientes que logran superar el evento no consigue reincorporarse a una vida productiva normal, ya que quedan con secuelas físicas o neurológicas que los incapacitan de forma parcial o total:

“En muchos casos, requieren asistencia permanente para actividades básicas como vestirse, asearse, alimentarse o desplazarse, lo que representa una carga para las familias y el sistema de salud”.

Ante este escenario, la medicina preventiva se perfila como la herramienta más efectiva para preservar la vida.

Los expertos coinciden en que, para reducir las cifras de infartos y accidentes cerebrovasculares en el país, es indispensable atacar las causas de fondo, y no únicamente atender las consecuencias cuando el daño ya está hecho.

Reducir los índices nacionales de obesidad tendría un impacto directo en la disminución de infartos

En este sentido, la recomendación es clara: quienes viven con sobrepeso aún están a tiempo de evitar complicaciones mayores, y quienes ya presentan obesidad deben buscar atención médica especializada para atender esta condición de manera oportuna:

“Reducir los índices nacionales de obesidad tendría un impacto directo en la disminución de infartos, embolias, trombosis y discapacidades asociadas, mejorando no solo la expectativa de vida, sino también su calidad”.

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Finalmente, el médico bariatra enfatizó:

“La herramienta más poderosa para preservar la vida es la prevención. Si logramos intervenir a tiempo en el sobrepeso y la obesidad, podemos reducir de forma significativa la frecuencia de infartos, accidentes cerebrovasculares y las discapacidades que dejan estos eventos”.

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