Exposición infantil al plomo sigue siendo una amenaza prevenible para la salud

Exposición infantil al plomo sigue siendo una amenaza prevenible para la salud
Ingrid Silva
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22 octubre, 2026
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La exposición infantil al plomo sigue siendo una amenaza prevenible para la salud

La exposición al plomo representa un problema de salud pública que puede avanzar sin señales visibles, pero ocasionar consecuencias graves y duraderas, particularmente durante la infancia.

En el marco de la Semana Internacional de Prevención de la Intoxicación por Plomo, que se lleva a cabo del 18 al 24 de octubre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) exhortó a los países a fortalecer las acciones de detección temprana, vigilancia y eliminación de las fuentes de contaminación.

Se calcula que hasta 815 millones de niños y niñas en el mundo están afectados por la exposición a este metal, lo que equivale aproximadamente a uno de cada tres menores. La preocupación radica en que sus cerebros y sistemas nerviosos todavía están en desarrollo, por lo que resultan más sensibles a los efectos tóxicos del plomo. Además, no existe una concentración de este metal en la sangre que se considere completamente segura.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), niveles de apenas 3.5 microgramos por decilitro pueden relacionarse con una disminución de las capacidades intelectuales, alteraciones conductuales y dificultades de aprendizaje.

En América Latina y el Caribe, los datos disponibles muestran que alrededor del 30% de los niños evaluados presentaron concentraciones superiores a 5 microgramos por decilitro de sangre, mientras que el 6.78% registró niveles mayores a 10 microgramos.

La OMS recomienda investigar y eliminar las fuentes de exposición cuando los resultados alcanzan o superan los 5 microgramos por decilitro.

Las consecuencias no se limitan a la población infantil. Según estimaciones de la OMS, la exposición al plomo estuvo relacionada con más de 3.5 millones de muertes en el mundo durante 2023, principalmente por enfermedades cardiovasculares. En América Latina y el Caribe, este contaminante se asocia con aproximadamente 200 mil fallecimientos y más de 3.9 millones de años de vida ajustados por discapacidad perdidos.

Bajo el lema de este año, “De la detección a la prevención”, la OPS subraya que conocer el origen de la contaminación es indispensable para evitar daños antes de que se manifiesten.

“La intoxicación por plomo se puede prevenir, pero no podemos prevenir lo que no identificamos. Fortalecer la vigilancia y comprender dónde se produce la exposición es fundamental para proteger a los niños y ayudar a los países a actuar antes de que se produzcan daños irreversibles”, afirmó Francisco Sánchez Otero, asesor regional de la OPS en seguridad química.

Fuentes de exposición y dificultades para detectar el problema

Entre los principales factores de riesgo en la región se encuentran las actividades mineras e industriales, el reciclaje informal de baterías de plomo-ácido, las pinturas elaboradas con este metal y las piezas de cerámica que utilizan esmaltes con plomo.

La contaminación puede ingresar al organismo mediante la inhalación de partículas o el consumo de polvo, tierra, agua y alimentos contaminados. Los menores de edad son particularmente vulnerables porque absorben una mayor proporción del plomo ingerido que los adultos y suelen llevarse las manos y objetos a la boca. La probabilidad de exposición depende de las actividades económicas, las condiciones ambientales y las características de cada comunidad.

Sin embargo, la falta de información y las limitaciones en los programas de vigilancia dificultan conocer la dimensión real del problema. Cuando no se realizan pruebas suficientes, la identificación de las personas afectadas y de los lugares contaminados puede retrasarse, reduciendo las posibilidades de intervenir oportunamente.

En mayo de 2026, la OMS presentó el módulo introductorio de PREVENT, un paquete técnico orientado a convertir la evidencia científica en medidas concretas. La iniciativa contempla identificar las principales fuentes contaminantes, monitorear la exposición, atender los casos con concentraciones elevadas, fortalecer las regulaciones y evaluar los resultados. Su publicación completa está prevista para 2027.

Cooperación para reducir los riesgos

La OPS trabaja con los países de las Américas para mejorar la detección y el seguimiento de la exposición al plomo. Entre sus acciones destacan el fortalecimiento de los centros de información toxicológica, la ampliación de las capacidades de los laboratorios de salud pública, el monitoreo de concentraciones en sangre y el desarrollo de sistemas de biomonitoreo y vigilancia epidemiológica.

También impulsa medidas para mejorar la seguridad del agua y el saneamiento, considerando los efectos del cambio climático, así como las condiciones de estos servicios en los establecimientos sanitarios.

Daniel Buss, jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, destacó la importancia de aplicar regulaciones que permitan retirar progresivamente las pinturas con plomo y otros productos peligrosos, promover el manejo y reciclaje seguros de baterías y reducir la contaminación en el agua potable, las escuelas y las viviendas.

La organización advierte que combatir este problema exige la participación coordinada de los sectores sanitario, ambiental, educativo, industrial y laboral.

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Finalmente, vincular la información epidemiológica con acciones específicas permitirá pasar de registrar los casos a eliminar las causas de exposición y proteger a la infancia frente a consecuencias que pueden ser irreversibles.

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